6 consejos para reducir la carga cognitiva en tus cursos en línea

por Adriana Caballero, CEO & Cofounder en Yeira®

Especialista en tecnología educativa y diseño de experiencias de aprendizaje en línea. 

Ha escrito 12 Blogs

Adquirir nuevo conocimiento implica trabajo por parte de tus usuarios, quienes, además de invertir horas de estudio, realizan un importante esfuerzo cognitivo para obtener, analizar y apropiarse de la información que les brindas en tus cursos en línea.

 

Procesar nuevo conocimiento no es tarea sencilla y muchas veces conlleva, para quien estudia, cansancio y agotamiento mental que si no es tomado en cuenta terminará por ocasionar que tus usuarios no concluyan con éxito sus estudios. Para ayudarte a que esto no ocurra, en este artículo te vamos a platicar sobre la carga cognitiva y sobre cómo ayudar a tus usuarios para evitar que se saturen de información. 

 

Qué es la carga cognitiva y por qué debes tomarla en cuenta

 

Saber cómo funciona nuestro cerebro es de gran ayuda al momento de planear actividades de aprendizaje y diseñar materiales didácticos para tus cursos en línea. Pensando en ello, lo primero que debes tener en cuenta es que nuestro cerebro es el encargado de procesar toda la información que recibimos a través de todos los estímulos con los que estamos en contacto.

 

De acuerdo con la psicología cognitiva, nuestro cerebro está compuesto por dos tipos de memoria que se conjugan para que podamos echar mano de todo el aprendizaje con el que contamos y al mismo tiempo crear nuevo aprendizaje. Se trata de la memoria de largo plazo y la memoria de trabajo.

 

La memoria de largo plazo está compuesta por toda la información de la que nos hemos apropiado a lo largo de toda nuestra experiencia de vida y se encuentra de forma estructurada y almacenada para que podamos usarla cuando la necesitemos. 

 

En tanto, la memoria de trabajo se trata de un mecanismo que ejercitamos mientras estamos frente a información nueva y que nos permite retenerla por algunos segundos con el propósito de interpretarla, vincularla con otra información que ya tenemos almacenada y, en caso de que resulte relevante, llevar este nuevo aprendizaje, la memoria de largo plazo e incorporarlo a nuestro acervo de conocimientos.

Realizar este proceso implica enfrentar lo que se conoce como carga cognitiva que, en otras palabras, se trata del esfuerzo que realiza nuestra memoria de trabajo para retener y vincular la información nueva cuando nos encontramos con ella. 

 

Al tratarse de una memoria temporal, nuestra memoria de trabajo tiene una capacidad limitada, esto quiere decir que solo puede procesar cierta cantidad de información a la vez y que si se enfrenta a más estímulos de los que puede procesar terminará por fatigarse y se verá obligada a ignorar algunos de ellos. 

 

La cantidad de estímulos e información con los que puede trabajar nuestra memoria de trabajo dependerá de diversos factores, desde la experiencia con la que cuenta cada uno de nosotros frente determinados temas, hasta la edad y contextos de aprendizaje.

 

No obstante, en cualquier caso nuestro cerebro se enfrenta a tres tipos de cargas cognitivas, es decir, nuestra memoria de trabajo deberá realizar tres tipos de esfuerzos distintos, para procesar nueva información al momento de aprender un nuevo tema: 

 

  • Carga cognitiva intrínseca.- Se trata del esfuerzo que debe realizar nuestra memoria de trabajo para afrontar la complejidad interna de un tema o materia en sí mismo. 
  • Carga cognitiva ajena.- Se trata del esfuerzo que debe realizar nuestra memoria de trabajo para afrontar elementos distractores o ‘ruido’ que se presente en el entorno de aprendizaje.
  • Carga cognitiva relevante .- Se trata del esfuerzo que debe realizar nuestra memoria de trabajo para afrontar elementos que idealmente le facilitan la tarea de procesar nueva información.

 

La complejidad intrínseca es inevitable, mientras que la ajena debe ser reducida al máximo y la relevante debe ser empleada para aligerar el trabajo de nuestro cerebro.

 

Cómo reducir la carga cognitiva en tus cursos en línea

 

 

Conocer la necesidades, contextos de uso y experiencia de tus usuarios te ayudará a tomar una mejor decisión de diseño que te permitirá crear materiales didácticos que le faciliten el proceso de aprendizaje a tus usuarios. 

 

Además, puedes poner en práctica los siguientes consejos para ayudar a tus usuarios y procurar que los esfuerzos cognitivos que realicen sean eficientes y enfoquen sus energías en sacar el máximo provecho de tus cursos. 

 

  1. Ayuda a tus usuarios a crear patrones y esquemas mentales. Nuestra memoria a largo plazo almacena la información a manera de patrones y esquemas, es decir, solo guarda un poco de cada elemento, una especie de guía, que le permite reconstruir toda la información cuando la necesitamos. Para facilitar este trabajo a tus usuarios puedes brindarles resúmenes de lo aprendido en tus cursos, resaltar palabras clave o crear una guía de tópicos. 
  2. Diseña actividades en equipo. Cada uno de nosotros tiene un capacidad limitada en su memoria de trabajo, pero si trabajamos en equipo esta capacidad se incrementa. Enfrentar un nuevo tema o problema complejo puede ser más sencillo para tus usuarios si les permites y facilitas trabajar en equipo, pues estarán utilizando lo que se conoce como una memoria de trabajo colaborativa, de modo que será más eficiente su esfuerzo de aprendizaje. 
  3. Orienta las actividades cognitivas al objetivo de aprendizaje. Cada que diseñes un nuevo material ten en mente el objetivo principal de tu curso, recuerda que tus usuarios gastarán energía y realizarán esfuerzos con cada actividad que les propongas, por lo que debes asegurarte de que el trabajo que realicen los ayude a llegar al objetivo buscado y que no los distraiga o agote mentalmente. 
  4. Distribuye la información por diferente medios. Es cierto que nuestra memoria de trabajo tiene una capacidad limitada, pero de acuerdo con la psicología cognitiva esta capacidad es acumualtiva por cada uno de nuestros sentidos, es decir, que podemos percibir cierta cantidad de estímulos por la vista más otra cantidad por el oído y alguna más por el tacto. Por ello, procura que tus cursos cuenten con recursos visuales, auditivos y multimedia, para aprovechar al máximo esta cualidad de nuestro cerebro.
  5. Divide tus temas y reduce su complejidad. Como te mencionamos, existe una carga cognitiva intrínseca al tema que tus usuarios están aprendiendo y el esfuerzo que realice cada uno de ellos dependerá de la experiencia que tengan en el área y los conocimientos con los que ya cuentan. Sin embargo, puedes ayudarles a todos si divides tus temas por módulos y secciones, pues no importa que tan complejo sea un tema siempre será más sencillo enfrentarse a él si lo hacemos poco a poco. 
  6. Evita distractores. Esto ya te lo habíamos comentado en un artículo anterior, pero no está de más recordarlo: no incluyas en tus materiales ninguna imagen, elemento o adorno que pueda distraer y consumir energía a tus usuarios. Siempre que quieras agregar algún elemento pregúntate ¿esto aporta algo valioso para el aprendizaje? si la respuesta es no, quítalo de inmediato. 

 

¿Tienes alguna otra idea para aligerar la carga cognitiva de tus usuarios? ¡Compártela en nuestra sección de comentarios!

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